EL SÚPER

¿ Morir de un naranjazo en la frente, en el supermercado, es morir en acto de servicio?.

Hay en mi supermercado una máquina infernal que hace zumo de naranja natural. Se supone que apoyas la botellita, le das a una palanca y ya está.

Pero no se por qué últimamente algunas naranjas salen volando sin ton ni son y caen al suelo.

Una señora muy enfadada depositó una a mi lado y la miré superada, si soltaba la botella, se desparramaba el zumo y si no la suelto y quiero recoger las naranjas tendría que hacer como en el juego de las manos y los pies... el twister. Un esperpento para quien entrase en el súper en ese momento. Con lo que decido no soltar la botellita ni en caso de fuerza mayor y mirar con un ojo hacia arriba vigilando a las naranjas y si acaso mover la cabeza esquivándolas y otro ojo hacia abajo para que no se salga el zumo por fuera.

Cuando por fin consigo llenar la botellita, la rosca tampoco es gran cosa, pero sigo el recorrido con las manos pringosas y satisfecha de mi misma.

En las colas: frutería, charcutería, etc, siempre se cuela alguien, más las mujeres que los hombres, más las mayores que las jóvenes, más las chonis  que las demás.

Habría que hacer un estudio. El que leí, no vale.

Por fin llego a mi sección favorita: vinos, espirituosos y cervezas.

Que mal suena, pero lo explico. Sólo hay hombres, pocos y tranquilos y me paseo tan campante entre los blancos , los tintos y los rosados, vinos, no hombres y los veo todos, los vinos, pero no los compro porque casi no bebo. Me pregunto si los espirituosos me elevarían el espíritu, pero no hice la prueba.

También es verdad es que normalmente esos hombres sólo llevan vino, tortitas de maíz y cuchillas, curiosa compra, aunque hay honrosas excepciones.

Y por fin el momento más temido: la cola para pagar.

Me distancio, observo, descarto. Lo primero: el elenco de cajeros y cajeras. Quién es  el más rápido:  los nuevos, no. Los muy antiguos tampoco. Si funcionan bien pero tienen esperando a especímenes de dudosa capacidad de reacción, tampoco. A veces sólo queda rezar.

Lo de dejar pasar yo, mal negocio, se toma confianzas el resto de la fila. Lo de que me dejen pasar... un señor muy amable lo intentó y la mirada asesina de la grulla de su mujer nos disuadió.

Y para acabar añadir que hoy, justo hoy, era el día en el que habían cambiado los productos de las estantería. Qué emoción. No podía ser mañana, no.

Y resulta que me dicen que haga la compra "on line". Ja. El día en el que los programas informáticos y las máquinas funcionen como debe ser, ya se verá.

Comentarios

  1. Lo que más me gusta de la compra del super es la búsqueda de los productos. Cuando los encuentras por fin, los coges y colocas en tu carro. Cuando has terminado te diriges a una caja, sacas toda tu compra y la depositas en la cinta Corredera que después del escaneo te van devolviendo y tú, sólo tú, introduces en varias bolsas que depositas en el mencionado carro. Bajas al aparcamiento y metes todas las bolsas en el maletero del coche. Te vas a tu casa y una vez aparcado trasladar las bolsas a un carrito doméstico para subirlas a tu hogar, dulce hogar!!. Subes las bolsas y vas sacando toda tu compra y colocando la en el frigo, congelador o despensa. Una gozada!!. Esther , magnífico artículo.

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  2. Buenísimo!! Los que se quieren colar siempre jubilados que tienen mucha prisa

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  3. esas miradas asesinas de la cola del.super son tremendas,se les va la vida🤣🤣

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