LA ESTRATEGIA DEL BUFFET.

 Después de muchos, muchos años con mi marido, una noche después de haber cenado en un buffet, ya con la luz apagada y tras un breve silencio, le digo a mi marido: -Tengo que cenar menos-.

Y él claro me contesta comprensivo: ¿te ha sentado mal la cena ?, aunque pensando ¿cómo no le va a sentar mal?. Pero yo le digo: - !no!-, es que así puedo desayunar más.

Y me quedé tan ancha.

La carcajada debió de despertar a medio hotel. 

De los siete pecados capitales , está claro cúal es el mío.

Si pienso en viajar, me gustaría ir a "Le grand buffet" en Narbona, Francia y un día que una amiga me dijo que había dejado a su novio porque sólo pensaba en comer, me dió pena el chico. Y a mí como a Homer Simpson, todo me parece: " hum, que rico."

Porque hablando de los buffets, a unas personas les gusta más lo dulce y a otras lo salado. A mí primero lo salado y después lo dulce, aunque puedo intercambiar e incluso mezclar. El orden de los factores no altera el producto. 

Las causas de tal patología pueden ser variadas: - soy gallega, mi madre cocina genial, durante un tiempo indeterminado de mi niñez no comía nada o casi nada, mi cerebro quiere resarcirse, la gula...

Ya en la Primera Comunión de mi hija, mientras sus amigas levantaban unas cartulinas sobre los pecados capitales, primorosamente elaboradas por el magnífico párroco Don Francisco, mi niña, inocente y guapa, me miró significativamente  cuando levantaron la cartulina de la gula.

Y la vergüenza que pasé cuando un amigo después de varios años sin verme me preguntó:- ¿Sigues comiendo tanto?-. Ese fue un golpe bajo.

Aunque tal vez no sea tanta la cantidad, como el ansia o como que me paso el día pensando en tiendas gourmet o en lo que comí o en lo que comeré,- lo dice la que hace poco en otro buffet distinto probó todos los postres y  repitió tres, aclaro, trocitos muy pequeñitos...-.

Es curioso que mi compañero de vida, Merlín no, mi marido, se pasó hace poco quince horas seguidas andando, mientras yo desayunaba, leía en una tumbona en la piscina, comía en la misma tumbona de la misma piscina, dormía la siesta y como los extranjeros son gente muy rara que no merienda, pues paseé un poco antes de cenar, por disimular y cené pronto por aquello de no haber merendado.

Aunque sería peor pecar de lujuria ¿no?, él andando y yo..., entonces sí que iba  a acabar más cansada que él.


En fin y ya para concluir , el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Comentarios

  1. Lujuria? Bueno te ayudaría a gastar las calorías aunque igual te da más hambre jajaja. Muy bueno, como siempre sorprendiendo

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  2. Me encanta Esther! Tienes una simpatía innata, a parte de la gula … 😋

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  3. Me rechifla!!!! Te hubiese imaginado cualquier otro pecado pero la gula!!!!! Si estas delgadisima!!!! Donde lo metes!!!! Envidia de prima pequeña!!!!

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  4. Tan irónico y divertido como todo lo que escribes. Me he reído mucho. Ahora, yo que te conozco bien doy fé de que no comes mucho. Crees que comes mucho pero ..no. eres disfrutona de la comida...eso si

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  5. Esther, yo te aplaudo! 👏👏👏
    Sigue disfrutando mucho y sin remordimientos de todos los placeres que proporciona una buena comida, sobre todo cuando además es en grata compañía.

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