FIN DE SEMANA EN CANARIAS.
La gente normal va a las Islas Canarias a tomar el sol, a la playa..
Nosotros no.
Bueno, yo lo intento. Pero mi marido corre.
Corre Forrest, corre.
A él le gusta correr, a mí comer.
Lo cierto es que la última vez que fui con él lo de relajarse..., pues no.
El primer día o la primera tarde para ser exactos, me fui encantada a la piscina, pero él apenas salió de la habitación, no fuera a cansarse antes de la gran carrera, que era por la noche.
Acostumbrada como estoy, me llevé un libro y estuve un rato feliz . Culturizándome y descansando.
Después ya se iba y lo despedí deseándole suerte. Lo típico. La próxima vez me la deseo a mí misma. Cené, leí y empecé a dormir, pensando que lo vería al día siguiente si la carrera iba bien o de madrugada, si desertaba.
A las dos de la madrugada me despertó mi suegra. Bueno, el teléfono.
Mi suegra estaba preocupada porque había perdido la pista del gps de la carrera de su hijo. Normal que una madre se preocupe por su hijo.
Medio dormida miro el portátil y veo la señal del gps en el "barranco de no se qué". Me despierto de golpe. Pienso: Nada, que se ha despeñado.
Y ahora ¿qué hago?. ¿Qué le digo?. Discurro...
- Oye, nada, no te preocupes. A veces los gps se estropean y no dan bien la señal. Ya te llamo yo en un rato.-
Me desvelo.
Pienso ¿llamo a la Guardia Civil?, ¿dónde está el teléfono de la organización?,¿estará malherido?,¿estará muerto?,¿estará estropeado el gps?. Miro fijamente la pantalla y por fin, después de un buen rato el gps reubica a mi marido otra vez en los senderos de la carrera y yo creo, no me acuerdo, aviso a mi suegra e intento dormir.
Pero ya no puedo, estoy desvelada. El corriendo y yo jurando en arameo.
Se ve que por fin me duermo y suena el teléfono otra vez.
Mi suegra. Que si llegó su hijo al hotel. Pues ...no. Vaya, lo llamo y no coge.
Ella pone en el WhatsApp familiar que no llegó. Me llama mi hija. ¿Dónde está papá?.
Y yo que sé.
En fin, las ocho de la mañana de un maravilloso día de sol. Salgo al balcón y estoy más cansada que cualquier corredor. Suspiro.
Por fin aparece mi derrengado marido, se echa a dormir y me voy a la piscina.
A las dos resucita y comemos. A las tres, cuando íbamos a dormir la siesta, llama mi cuñado para preguntar por la carrera. Señor, dame paciencia. Quiero dormir.
Y al final él corre, lleva el mérito y yo quedo como la que ha disfrutado y no ha hecho nada.
Así se escribe la historia.
Jaja . El pobre despeñado y tú peinando la zona y de teleopetadora. Un descanso en toda regla…. 😅
ResponderEliminarSi es que el deporte no es bueno🤣🤣🤣
ResponderEliminarTeléfono apagado. Habitaciones separadas...
ResponderEliminarQ bien plasmas la realidad!!!
ResponderEliminarMe parto y me mondo. Tal cual. Que mérito tienes amiga mía. Yo habría mandado a todos a la porra...empezando por mi marido. Pero que divertido leerte..me encanta...
ResponderEliminarJAJAJAJAJAJAJ mami que paciencia tienes y que graciosa eres !!! 💛
ResponderEliminarMe ha encantado. Lo cuentas, tal cual sucedió. Paciencia!! Que dentro de unos días hay la siguiente carrera...ja ja 😆😆
ResponderEliminarMe han gustado mucho tus historias. Creo que deberías probar con relatos cortos de ficción. En serio, creo que vales.
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