EL BAÑO TURCO


Si hay un país que me gustó fue Turquía y una ciudad que me encantó, Estambul. 

Pero estaba lejos de imaginar que tendría mi primera y hasta ahora única experiencia con lo más cercano al sado que espero estar jamás.

Fuimos a unos baños turcos familiares, antaño lugar de descanso de sultanes, con un patio de madera precioso y recoleto, las paredes blancas de mármol, lujo y confort...Para empezar nos entregaron a las chicas unas enaguas rojas de cuadros por aquello de quitar erotismo a la situación. Y unos zuecos imposibles para así acercarnos cloqueando como gallinas asiáticas hacia las salas del "placer"...

Ya dentro en una nube de vapor sólo apta para hipotérmicos de nacimiento, me veo la situación. Maromo joven. Cenutrio peludo.

Pues claro, le hago un gesto al maromo señalándole a mi hija y me quedo mirando al ejemplar que me ha tocado en "suerte". No muy alto, tan ancho como su estatura, peludo y de mirada inescrutable.

Y éste, sin ton ni son, me pega una palmada en la espalda que me deja tiesa y me señala la losa blanca de mármol donde se me clavan las costillas al tiempo que me vierte agua hirviendo por el cuerpo, grito y doy la nota.

Colorada por el calor y la vergüenza, aguanto los masajes, lavados y movimientos torturadores que me hicieron pensar en las serias dificultades mentales que tienen los masocas y cuando por fin se acaba la cosa, el sádico aquel me pone de pie y me pregunta si quiero que me lave el pelo.

No se por qué dije que sí. Me sentó de un empujón en un escalón en el suelo y empezó a frotarme la cabeza como si le fuera la vida en ello. Nada más lejos de Memorias de África, cuando Robert Redford le lava la cabeza a Meryl Streep, mientras cuencos de agua hirviendo chorreaban por mis hombros. Y yo pensando ¿cómo he podido caer tan bajo?.

Y ya para acabar, una mirada extraña del tipo aquel y nos conduce a otra sala y nos sugiere que nos quitemos el bañador, eso sí, por debajo de la toalla, en plan casto, para ir secándonos y no quedarnos con la humedad, pero dije que NO, por señas, en inglés y en español.

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